En Colombia, es común que las empresas o negocios inviertan sumas importantes de dinero en sistemas de protección contra incendios. Sin embargo, la mayoría lo hace con el único propósito de cumplir con normativas legales o reglamentaciones de construcción, sin considerar los beneficios que estos sistemas pueden ofrecer a largo plazo. Por lo que, una vez instalados muchos de estos sistemas quedan relegados al olvido, sin recibir la inspección, prueba y mantenimiento (IPM) adecuados para garantizar su correcto funcionamiento en caso de emergencia.
Es fundamental que las organizaciones vean esta inversión más allá de un simple requisito normativo, entendiendo que los sistemas de protección contra incendios no solo cumplen con la regulación, sino que su verdadero propósito es salvaguardar vidas, proteger los bienes y garantizar la seguridad de los edificios y sus ocupantes.
Existe una norma de referencia para la inspección, prueba y mantenimiento de sistemas de protección contra incendios conocida como NFPA 25, la cual establece claramente que los sistemas de protección contra incendios deben ser sometidos a inspección y pruebas periódicas para identificar fallas potenciales que podrían comprometer su efectividad en caso de emergencia. La falta de mantenimiento adecuado puede llevar a fallas críticas como obstrucciones en los rociadores, bombas defectuosas o válvulas bloqueadas, lo que pondría en peligro la seguridad de las personas y las instalaciones.
Si bien las inspecciones suelen hacerse anualmente, es importante seguir los tiempos específicos que indica la norma para cada elemento, como rociadores, válvulas de control y sistemas de bombas contra incendios.
Desde CIINCO queremos hacer un llamado a las personas, empresas y organizaciones que ya cuentan con un sistema de protección contra incendios, para que tomen conciencia de la importancia de realizar un mantenimiento adecuado y constante. La seguridad de los ocupantes y la preservación del edificio dependen del correcto funcionamiento de estos sistemas, que van mucho más allá de ser un simple trámite regulatorio.
No basta con solo cumplir con las normativas establecidas. El verdadero valor de un sistema de protección contra incendios reside en su capacidad para actuar cuando más se necesita. Mantenerlo en condiciones óptimas es una inversión en la seguridad de los bienes, las vidas y la infraestructura.